El trovador cubano Silvio Rodríguez revalidó sus lazos con la Argentina con un concierto masivo y gratuito en la plaza Martí del barrio porteño de Villa Lugano: entregó canciones

nuevas y clásicas con generosa disposición, ofició de bastonero de otros músicos y poetas, recibió el premio Rodolfo Walsh, clausuró un concurso de bandas con sentido social y mostró docilidad para superar los percances técnicos de la noche.
El concierto tuvo el sello del programa “Gira por los barrios” que Rodríguez ha desarrollado en La Habana, y en menor medida el interior de Cuba, para presentar su música, combinada con otras disciplinas, en los barrios con mayores dificultades de acceso.

“Voy a dar exactamente el mismo concierto que di hace días en el Luna Park. Quizá alguna canción más, pero seguro ni una menos”, explicó a un público que respondió con un vigoroso aplauso.

"Es justo sacar el arte de los teatros y llevarlo a los lugares más difíciles, a los barrios con problemas y con menor poder adquisitivo”, explicó mientras era observado desde la plaza y de las pasarelas de los monoblocks de Lugano que funcionaban como balcones de sala de concierto.

No fue menor el aporte del público al tono festivo de la noche. Comenzó a poblar la plaza poco después de las 16, y no tuvo reproche ante el retraso en la programación (Rodríguez finalmente salió a escena a las 21.40).