La Provincia lleva adelante una experiencia piloto de ganadería sustentable, que serviría de base para revisar la Ley de Bosques. De la Exposición Rural de Jesús María, donde recibió un fuerte reclamo de Sociedades Rurales por un cambio en la reglamentación de la Ley de Bosques, el gobernador José Manuel De la Sota y Adriana Nazario (titular de la Fundación Banco de Córdoba) ratificaron la postura de un "rebalanceo" territorial y ambiental en la provincia.

 Es decir, compensar las habilitaciones para el manejo ganadero en el norte cordobés, en zona de monte, con un plan obligatorio de reforestación de 80 mil hectáreas en la zona agrícola de Córdoba (alrededor del uno por ciento de la superficie hoy bajo cultivos).
 
También anunciaron que la Provincia está llevando adelante una experiencia piloto de ganadería sustentable en zona de monte, en el campo de José "Coco" Cabrera, en el norte cordobés.
 
"A partir de esa experiencia podemos llegar a tener las bases para las modificaciones que haya que hacer de la ley (de ordenamiento territorial), pero con sustento", dijo Nazario.
 
De la Sota, por su lado planteó que "el norte y el oeste de la provincia están pagando los platos rotos de otro, porque yo no podría, de ninguna manera, flexibilizar esta región (en términos de manejo e intervención) si no tenemos un plan de forestación en las otras" zonas de la provincia. A continuación, algunas de las definiciones y respuestas del gobernador en un diálogo que mantuvo con La Voz del Interior.
 
 
-¿Cómo ve el desarrollo de la ganadería y la producción de carne para los próximos años?
 
Ha tenido algún repunte, pero estamos muy lejos de ser lo que fuimos. Yo siempre hablo del doctor (Henrique) Meirelles, que fue el actor del milagro brasileño, que ha transformado a Brasil en el primer exportador mundial de carnes. Y cuando a él le preguntan qué hizo, dice muy simplemente: ´Yo hice lo que los argentinos dejaron de hacer´.
 
Si nosotros tenemos un gobierno nacional que le garantiza al productor que el precio de los cuartos traseros, los cortes nobles, en el mercado local va a ser el mismo precio que en el mercado internacional, la ganadería hace ´pum´ para arriba en pocos años y vuelve a ser otra vez la Argentina un país exportador de carne de la mejor calidad.
 
-¿Y el norte cordobés puede llegar a ocupar su lugar como productor de carne y ser ambientalmente sustentable?
 
Se va a beneficiar mucho, y la cuestión ambiental, con una ganadería sustentable como la experiencia experimental que estamos haciendo en el campo de don José "Coco" Cabrera, es lógico que la llevemos adelante. Lo que no está bien es el fanatismo de decir: yo tengo mi campo y hago con él lo que quiero. Pero esto no es solo en el norte, es en todas partes. El otro día discutí con un vecino del campo de mi mujer, Adriana, que estaba con la motosierra cortando eucaliptus de 60 años dentro de su campo. Me dice: dentro de mi campo hago lo que quiero. Tiene que haber una legislación que la prohíba que haga lo que quiera. Me dijo: lo que me chupa el litro de agua este aucaliptus y la sombra, que no me deja crecer la soja. ¿Cuánto le hace de sombra? ¿Cinco metros? Es una locura lo que están haciendo algunos.
 
En Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, donde la mayoría de los productores son argentinos y brasileños, son estrictísimos en el manejo de los cursos de agua y en la forestación, en materia de cortinas, bosques de protección, curvas de nivel, lagunas de retención. Tienen una reglamentación que le está cuidando el campo a la gente. Yo les digo a los productores del sur y del sudeste cordobés: ustedes no le están dejando un campo a sus hijos, le están dejando un problema. Si no cuidamos el suelo, no hay campo.
 
Si yo les digo hay que forestar el uno por ciento, alguno me pregunta: ´¿Y quién pone los árboles? No jorobemos; qué quiere, que yo también le regale los árboles? Alguien los cortó. Entonces el norte y el oeste están pagando los platos rotos de otro, porque yo no podría de ninguna manera flexibilizar esta región si no tenemos un plan de forestación en las otras. Decimos, vamos a tener 80.000 hectáreas de bosques desparramadas en ocho millones de hectáreas productivas, y esto nos va a permitir una ecoganadería en el norte y el oeste, donde tantas zonas rojas que pusieron cuando hicieron esta ley de ordenamiento se pongan rosa y permitan un ecodesarrollo ganadero. Pero tenemos que hacer las dos cosas. Y ese es el compromiso.
 
-¿Nadie controló a quienes desmontaron?
 
Esto lo han hecho 30 años atrás. Cuando yo venía a esta zona norte cuando asumí por primera vez, el porcentaje de explotación agropecuaria en la región era muy inferior al que hoy hay. La preocupación ambiental surgió después. Pero fíjese usted lo que ocurrió en el sur, la costa del Comechingón, los excesos del Quinto. Sabe cuánto millones hemos tenido que poner en la presa de Las Lajas, la represa de Tigre Muerto, la de Achiras, porque los productores sacaron los árboles. Y cuando no hay árboles, no hay retención de las aguas.
 
Uno recorre ahora los campos en la zona más productiva y están llenos de cárcavas. Quién se perjudica, el productor. Cuando yo le estoy pidiendo foreste el uno por ciento del campo no lo estoy haciendo porque me gusta ver árboles, le estoy cuidando la tierra y la producción de mi provincia. Y yo no soy de quienes tienen posturas ambientalistas extremas (que son casi siempre los que no han egresado con título de ambientalistas de ningún lado), se las dan de sabios y dicen macanas a rolete. Pero también hay que colaborar del otro lado.
 
-Usted pone el acentro en las malas prácticas ambientales...
 
Veamos lo que ocurre con el productor caprino en algunos sectores serranos, le han metido en la cabeza que prendiéndole fuego a los pastizales fortifica y sale después mejor. Después tenemos 50 mil, 60 mil hectáreas quemadas por una mala práctica cultural. Dicen que con eso incorporan nitrógeno. Queman pasto y no le va a nacer mejor el pasto; lo que originan es una devastación ambiental. La culpa no la tiene el productor, es la falta de educación. Por eso tenemos que avanzar en conjunto con las entidades rurales en tener estos programas educativos que estamos llevando adelante, para que la gente aprenda.
 
-¿Hubo incidencia del incremento de las lluvias en esta devastación ambiental que usted cita?
 
No, porque por ejemplo en las sierras chicas, donde hemos tenido graves daños, son los lugares más forestados de la provincia. Ahí es un cambio climático, que sí nos tiene que llamar la atención a todos. Está pasando en todo el mundo, están ocurriendo cosas impensadas.
 
-¿La ecuación ambiental en el agro también está afectada por las retenciones, especialmente las que cargan sobre el trigo y el maíz?
 
Por supuesto, hay que volver a la cosecha fina. Si no tenemos cosecha fina, y no la vamos a tener si no hay precio, la absorción de los excesos hídricos no la vamos a lograr; la soja sola, con una cosecha al año, no vamos a tener la posibilidad de extraer la humedad que tienen nuestros suelos; las napas están muy altas, muy arriba.